MORÁBITO (Traduttore truffatore, 2012)

“[…] Cuando uno cree que por fin se liberó de sus palabras, sus giros sintácticos, sus modismos intraducibles a otros idiomas, y que después de varios años de hablar, soñar, amar e injuriar en otra lengua, se ha emancipado de su atadura, resulta que, al igual que

MELVILLE (Bartleby, 1856)

“Ah, la felicidad busca la luz, por eso juzgamos que el mundo es alegre; pero el dolor se esconde en la soledad, por eso juzgamos que el dolor no existe.”

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