“Ser-con”, Jean-Luc Nancy

Ser-con nancy

En su artículo del 2011 (“Ser-con y democracia”), el filósofo francés Jean-Luc Nancy trata la especificación filosófica del “con” y la recuperación heideggeriana de tal preposición.

El prefijo “con-“

La preposición “con” (‘reunión’, ‘cooperación’ o ‘agregación’) alude a una posibilidad de compartir espacio o tiempo aunque también puede ser contingente. Es decir, el “con” no es determinante para establecer una relación entre dos o más entes.

¿Hay diferentes tipos de relación? Existe una potencia, una posibilidad de “relación preconsciente”, es decir, en el momento en que me fijo (pongo mi atención) en un otro, esa fijación —digámoslo así— está ya influenciando sobre la posible relación, se dé o no. Esto es contradictorio pues estaría diciendo que una relación es algo que es visible, sensible, y no necesariamente. Nancy habla de una “micrología”: mis impresiones sobre lo otro son ya un inicio de relación: veo a una mujer, el tiempo y la cantidad de pensamientos, sensaciones, ideas, fantasías, son mesurablemente incompatibles entre ellas sin que esto signifique que tengo ya una relación con ella o, mejor dicho, con la idea de ella.

Vemos, por costumbre, como condición de posibilidad para considerar que tenemos una relación, la palabra. Pero pone el ejemplo Nancy de una pintura de “naturaleza muerta” donde el “con”, aunque invita a pensar en una acción previa o posterior al instante captado (ahora mismo me comeré esa sandía), se excluye la presencia de humanos, “un “con” despojado, elemental.”

¿Qué principios regulan el “con”?

Para Nancy la yuxtaposición es la posibilidad de sentido, en que “algo pueda valer por otra cosa.” El hombre puede crear sentido (y mundo) porque se hace de los objetos y entes sin mundo. Si damos forma al mundo es porque ya los entes, en las innumerables combinaciones entre sí (sin la necesidad del hombre), han tomado diferente aspectos. Ya han sido “con” entre ellos, una condición original. Después se sucede nuestro “con” pero no antes.

Pienso entonces que se puede decir que el mundo tiene ya un sentido previo al hombre: el mar para el anfibio, el sol para las plantas. Pero, ¿realmente es una relación de valor? ¿No es el hombre el único animal que valora?

Un orden natural y uno técnico. El primero responde a un “con” entre entes dados. El segundo “trastorna”, modifica la estructura relacional de la “copresencia” buscando el “remodelamiento humano”: la “técnica.” Lo que en otro momento fue una flujo de disposiciones evolutivas de encuentros y desencuentros, ahora la utilidad reina y desvía los flujos “naturales” hacia aparatos de rendimiento.

La multiplicidad y lo cercano/lejano. La multiplicidad constituye al “con”, pues todo en el mundo es, previamente, con algo. A la multiplicidad se contrapone al aislamiento radical. No existe nada que sea por sí mismo, de manera única y apartada. Nos precede la diversidad, hombre y mujer, espermas y óvulo, de los muchos que pudieron ser y no fueron. Tal vez por un solo instante —infinitamente pequeño— somos singularidad: el preciso momento de concepción; de la convergencia de multiplicidades a la unicidad concebida, a la divergencia caótica de células, procesos, químicos, etc.

Cercanía/lejanía afectiva

La cercanía o lejanía no sólo es espacialidad física, sino existencial. Cercano en distancia pero también en afectividad. Estamos con los otros de manera lejana o cercana, donde nuestra propia existencia se ve impactada por la brecha (pequeña o grande) de nuestras diferencias; estamos implicados por y en el otro. El otro nos constituye y es origen en nosotros, cerca o lejos, espaciadamente o próximamente, en un “ser-con” otros múltiples “ser-con” dentro del mundo.

Democracia, poder con, resultado de una disposición de los “unos con los otros.” La democracia se asume como “dis-posición” de la “yuxta-posición”, sin jerarquía ni subordinación. Dice Nancy “un reparto del sentido de ser.” La anterior consideración sobre la democracia modifica el “con” que he estado ensayando aquí. Interesante cómo el “poder” no es visto como fuerza de unión sino como medio de transmisión: comunica entre los participantes el sentido, que a su vez, no coacciona, sino que une y uniendo da forma.

Defiende Nancy el multiverso, la divergencia convergente de todas las singularidades que hacen cultura. El sentido antecede todo, para Nancy. Antecede al diálogo mismo, a la “apertura a los otros”.

La política no puede ser ni origen ni fin pues “no todo es político.” El “con”, nos dice Nancy, no es político de origen, sino antropológico u ontológico. Política sin antropología es totalitarismo. Antropología sin política es ingenuidad.

Referencia:

Jean-Luc Nancy (2011). “Ser-con y democracia” en Revista Pleyade, volumen IV, num. 1, 11-31. Aquí el artículo completo.

Por Gilberto Santaolalla

Ciudad de México (1977). Psicoterapeuta con 11 años de práctica. Maestro en Filosofía. Esposo y padre. Entusiasta de la filosofía, la escritura creativa, la carpintería, los oráculos y la fotografía. Aprendiz del fuego.

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