Preocupaciones, unicidad y la psicoterapia existencial

preocupaciones
Rockwell Kent (Woman worried, 1927)

“La unidad interior se obtiene por medio de ‘fricción’ a través de la lucha entre ‘el sí y el no’ en el hombre [en la mujer]. Si un hombre [si una mujer] vive sin lucha interior, si todo sucede en él sin oposición, si él va dondequiera que sea, a donde sopla el viento, él siempre permanece tal cual es”.

G.I. Gurdjieff

La importancia fundamental de la preocupación

Es usual (más no la única motivación) que una persona asista a psicoterapia porque siente que se ha quedado sin posibilidades. O también por un anhelo de que su vida podría ser distinta de como actualmente es. Normalmente la sensación de nuevas posibilidades está más consciente en forma de una solución que se corresponde con un problema de nuestra vida que con una intuición aislada de cualquier tensión.

Es nutritivo dialogar en psicoterapia existencial respecto a:

  • La experiencia de la angustia, el dolor y la ansiedad (no siempre conscientemente).
  • El anhelo de nuevas posibilidades en la vida.
  • La disponibilidad para hacer un compromiso consigo mismo y con el terapeuta para iniciar la propia exploración (en relación con el terapeuta), y la esperanza de que el cambio en uno mismo (un cambio de perspectiva, por mencionar un ejemplo) tal vez sea la manera de darse cuenta de sus posibilidades deseadas. La fatal de deseo suele ser un problema profundo de nuestra época.

La capacidad de lidiar con una preocupación de vida

Podemos decir que hay una correspondencia entre nuestras preocupaciones y nuestro modo de ser. ¿Qué tan preocupados estamos con nuestra vida y qué hacemos con esas preocupaciones? La condición fundamental que permite lidiar con una preocupación de vida está en que la persona transite por lo que le inquieta y que haga algo respecto a ello, cuando así él o ella lo decidan. Hacer algo incluso puede implicar no hacer nada o dejar de hacer.

Dice Bugental: “La persona que tiene una preocupación genuina en la vida —experimentando una verdadera sensación de insatisfacción con su modo de vivir y un sentir de que existe la posibilidad de que fuera diferente— actuará de alguna manera para reducir la preocupación”.

Algunas de las estrategias que solemos adoptar para reducir nuestras preocupaciones existenciales no siempre resultan en una mejor vida, lo que “mejor” pueda significar para cada quien. Sólo uno sabe si eso que decide para estar menos preocupado tiene el efecto esperado, nadie más.

La preocupación real y verdadera sobre algo nos lleva a la acción de querer hacer algo con ello. En lo anterior está la noción de que no hay un remate definitivo a todos nuestros problemas (<<y vivieron felices para el resto de la vida>>), sino que podemos decir que el conflicto nos es inherente por nuestra condición de seres humanos.

Obstáculos al uso de la capacidad de cambio de vida

Ante nuestras preocupaciones podemos apoyarnos en nuestras potencialidades para lidiar con aquellas de la manera como mejor encontremos hacerlo. Pero lo usual será que nos bloqueemos: “no vemos todos los factores dentro de una situación, suprimiendo nuestro darnos cuenta de las maneras en como contribuimos a ello, desplazando la responsabilidad a otro, poniendo en acto viejos patrones que eran apropiados cuando nosotros éramos más jóvenes”.

Son maneras en las que mal-percibimos nuestro propio modo de ser o las situaciones en las que nuestras preocupaciones se instalan. Maneras que se dejan ver por la angustia y dolor que experimentamos y nuestra convicción de que, si las abrimos, éstas nos van a demoler, por lo que se hace necesario mantenerlas encerradas en nosotros bajo llave.

En este sentido, el psicoterapeuta existencial puede haberse ganado la confianza del paciente para describirle cómo él o ella se le aparece en el consultorio, y que sea el paciente su propio juez pues “[…] el fundamento para lidiar con una preocupación de vida recae (ulteriormente) en que la persona tiene esa preocupación y que esa persona tiene bloqueado el acceso a esos recursos”, estas dos postulaciones definen uno de los temas centrales sobre el que la psicoterapia debe lidiar: la búsqueda interna.

Unicidad

Nadie puede decidir por nosotros qué hacer con nuestra propia vida pues nadie más es nosotros. Somos únicos y a nuestra unicidad le corresponden decisiones hechas a nuestra medida.

Somos únicos en la originalidad de algo que es sólo nuestro (dentro de mí) y es “el núcleo mismo de nuestro ser”, dice Nietzsche. De esa originalidad no somos necesariamente conscientes, sino que se nos hace presente, toma forma; experiencia que trae consigo extrañeza pues es “extraordinario”. Darnos cuenta de nuestra originalidad puede resultarnos “insoportable” por a) pereza o b) por el esfuerzo que nos exige mantenernos en ello (pues representa más de lo que estamos acostumbrados, más tristeza, más incomodidad, más júbilo, más vida, más muerte). Para el que se asume en su originalidad (unicidad), la vida deja de ser el sueño del niño, es decir, se “priva […] [de] alegría, seguridad, ligereza, honor”.

Referencia:

  • James F.T. Bugental, Psychotherapy and process: The fundamentals of an Existential-Humanistic Approach. California: Addison Wesley Publishing Company, 1978, 1a edición.
  • Friedrich Nietzsche, Schopenhauer como educador (Consideraciones intempestivas III), Tr. Jacobo Muñoz. Madrid: Biblioteca Nueva, 1ª edición, 2000.

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