Persona y experiencia, R.D. Laing (1/2)

Persona y experiencia Laing

Persona y experiencia, R.D. Laing (1/2)

INTRODUCCIÓN del libro La política de la experiencia

Para Laing hay una disparidad entre verdad y realidad social, pues “la verdad reside menos en lo que las cosas son que en lo que no son”, es decir, hay menos verdad y más apariencia, estamos alejados de nuestras “auténticas posibilidades”. Se pregunta Laing si es suficiente con indicar lo mal que están las cosas (en el marco de la decadencia del capitalismo) o podríamos hacer algo diferente. Para Laing, “Nadie puede empezar a pensar, a sentir, a actuar, a no ser que lo que haga partiendo del punto inicial de su propia alienación”. Recordemos que alienación es el proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición (RAE). Una alienación propia resultado de llegar a un mundo que promueve la alienación, a un mundo donde los seres humanos violentan a otros seres humanos. Necesitamos, para Laing, más que “un grito apasionado de humanidad ultrajada” (p. 10). Extraños a nuestra verdadera identidad, a los demás, al mundo material y espiritual.

Capítulo 1: PERSONAS Y EXPERIENCIA

I. La experiencia como evidencia

  • Los hechos no son lo mismo que las ficciones, en la medida que los primero son lo que son y las segundas son elaboraciones nuestras. Laing da preferencia a la experiencia sobre las teorías como método de conocimiento.
  • El comportamiento de los otros es aquello que podemos “ver” (donde la experiencia de lo que veo es mía) y es muy diferente a la experiencia que está teniendo el otro de nosotros. “Mi comportamiento es una experiencia de la otra persona” (p.15) y podríamos decir que tu experiencia es un comportamiento para mí.
  • “La tarea de la fenomenología social consiste en relacionar mi experiencia del comportamiento del otro con la experiencia que tiene el otro de mi comportamiento” (p.16) Por ejemplo, te observo comenzar a gritar y me digo que mejor debía quedarme en mi casa y te muestro una mueca de extrañamiento y tu observas mi mueca de extrañamiento y te sientes inadecuado y provoca en ti enojo.
  • Vemos comportamientos pero nunca experiencias.
  • “Mi experiencia de ti” = “tú-tal-como-yo-te-experimento” y “Tu experiencia de mí” = “Yo-tal-como-tú-me-experimentas”.
  • Hay un “entre nosotros” que nos es invisible.
  • La experiencia es nuestra evidencia, pues “sólo la experiencia es evidente”. Evidente (RAE): Cierto, claro, patente y sin la menor duda.
  • Se pregunta Laing cómo podemos estudiar la experiencia de un otro cuando es algo que no podemos accesar, sino que simplemente experimentamos algo cuando un otro experimenta algo.
  • La fenomenología social se encarga de estudiar la interexperiencias. “Puesto que tu experiencia y la de los demás es invisible para mí, como la mía lo es para ti y para los demás, intento poner de manifiesto a los otros, a través de su experiencia de mi comportamiento, lo que deduzco de tu experiencia, mediante mi experiencia de tu comportamiento” (p.17).
  • ¿Qué experimenta aquello que yo observo tener un comportamiento? ¿Le interesa a la ciencia saberlo?
  • La experiencia no admite fronteras claras, para ella no hay subjetividad u objetividad, interna o externa, no es más psíquico que somático, tampoco exclusivamente un “proceso intra-psíquico”. No somos computadoras definidas en una objetividad clara que transfieren, reciben, contratransfieren datos de información. No nos comunicamos tan “eficientemente” como las máquinas.
  • ¿Tenemos un registro personal claro sobre lo que nos es “interno” o “externo”? En opinión de Laing, no, y dice al respecto “… la percepción, la fantasía, los ensueños, la imaginación, la memoria y los sueños no son más que diferentes modalidades de experiencia, ni más “internas” ni más “externas” que las demás” (p.18).
  • Sin embargo tenemos un “modo de hablar”. Dividimos al mundo en cómo hablamos.
  • Nos pide Laing tener presente que, al hablar de “lo interno”, no estamos hablando exclusivamente de lo que “está adentro”, pues “mi experiencia no está dentro de mi cabeza” (p.19)
  • Referirnos a lo intra-psíquico presupone la existencia de una psique en la que se introduce mi experiencia. Al contario, dice Laing, “mi experiencia es mi psique, y mi psique es mi experiencia” (p. 19)

II. Experiencia interpersonal y comportamiento

  • Buscamos experimentar y comprender la realidad como es, “en su plenitud y totalidad” (p.20). Pero esto es, de modo directo, imposible, pues sólo vemos fragmentos, una visión discontinua, discreta (separada, distinta). Siempre sólo tenemos “perspectivas y conceptos parciales” (p.20)
  • Nuestras teorías son “visiones articuladas de la experiencia” (p.20).
  • Se pregunta Laing si “¿pueden los seres humanos ser personas, actualmente?”, entendiendo por persona: personaje, disfraz o papel representado, y como Yo real. Lo pone en duda a raíz de la problematización del inicio: la alienación del hombre.
  • Hay un interés de parte de Laing de “que el hombre exista” (p.21) y, esto conlleva a su vez, la pregunta por el amor y la libertad. Los otros y la significación propia del mundo.
  • Personas:
    • en términos de experiencia: como centro de orientación del universo objetivo.
    • En términos de comportamiento: como origen de toda acción.
  • “La experiencia personal transforma un determinado campo de intención y de acción: nuestra experiencia sólo puede transformarse mediante la acción” (p.21). “Mi experiencia y mi acción se dan en un campo social de influencia e interacción recíproca” (p.21). Para Ficthe, la voluntad es razón dinámica, razón en acción. Para Nietzsche, el reino de la acción se contrapone al reino de las ideas. El primero es el reino de la voluntad y de la vida; el segundo, el de lo superficial y de carácter satisfecho. Lo superficial corresponde para él todo aquello que puede ser pensado y satisfecho ahí mismo, en la superficie. Es decir, el que piensa todo, problematiza y resuelve ahí, en la superficie del pensamiento y no, como desea Nietzsche, en la acción, “con la medida de nuestras fuerzas y de nuestro ejercicio”, en donde se da la comprensión. Hacer y no solo pensar en hacer.
  • Un sistema que apunta a la experiencia y la conducta de la especie humana debería ir más allá de la observación del comportamiento a atribuciones sobre la experiencia de lo que se estudia.
  • En opinión de Laing, los estudios van más por la acumulación de estadísticas observadas sobre el comportamiento, dejando a un lado a las personas.
  • Nuestras conductas (nuestro conducirnos) están en función de una experiencia. Nuestra experiencia y comportamiento están en relación con algo o alguien, además del Yo. Interexperiencias.
  • A manera de resumen: “Cuando dos (o más) personas entran en relación, el comportamiento de cada una respecto a las otras está provocado por la experiencia que cada una tiene de las otras, y la experiencia de cada una está provocada por el comportamiento de cada una. No hay continuidad entre el comportamiento de una persona y el de otra. Muchas conductas humanas pueden considerarse como intentos unilaterales o bilaterales para eliminar la experiencia.” (p.22).
  • Porque no siempre hay continuidad en el encuentro es por eso que Laing dice que no siempre nos mostramos como personas.

Este es un resumen del Capítulo 1 (Persona y experiencia) del libro “La política de la experiencia” (1967), de Ronald D. Laing (1/2)

Continúa en → Resumen del Capítulo 1 (Persona y experiencia) de “La política de la experiencia” (1967), de Ronald D. Laing (2/2)

Referencia: R.D. Laing, La política de la experiencia, Tr. Silvia Furio. Barcelona: Grijalbo, 1a edición, 1977.


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