“Lo que falta” según Peter Kinglsey

Camille Corot (Orfeo y Eurídice, 1861)

“En general, lo que no tenemos delante de los ojos es más real que lo que vemos. Eso es así en todos los niveles de la existencia”.

Peter Kingsley

“Hay un vacío en nuestro interior”. Vacuidad proyectada como una larga sombra que abruma nuestras vidas. Buscamos, sin éxito, llenar aquel vacío mediante sucedáneos “que nos intentan convencer de que no falta nada”. Sin embargo, estamos insatisfechos. Vivimos en un mundo de engaño.

Si logramos mantenernos en la insatisfacción podremos descubrir, dentro de nosotros, lo que siempre hemos deseado. Pero si no logramos quedarnos ahí y buscamos más bien la distracción nos llegará la muerte y ya no habrá ya tiempo de nada.

Si tenemos el valor de encarar a la muerte y recibirla en nosotros podremos entonces “escabullirnos” y “desaparecer”.

“La gente que ama lo divino va con un agujero en el corazón, dentro del cual se encuentra el universo” dice Kingsley. El místico hace frente al vacío interior no lo rehuye. Mientras más lo negamos más intenso se hace sentir y mayor es la necesidad de taparlo. Sin embargo, con lo que solemos intentar llenarlo no perdura, dejando nuevamente un espacio vacío infértil.

La cultura Occidental “ofrece y no da nunca” pues no puede dar. ¡No sabe qué dar! Así que ofrece sucedáneos. Incluso la religión y la espiritualidad son sucedáneos, “cárceles y jaulas” que nos consuelan y distraen de “los deseos de nuestro interior”.

Hemos olvidado que el conocimiento de nosotros mismos —como posibilidad humana— se está extinguiendo.

Referencia:

Peter Kingsley, En los oscuros lugares del saber, Tr. Carmen Francí. Girona: Atalanta, 1a edición, 2010.


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