“Construir la realidad” de Ken Gergen

Ken Gergen

Reseña del libro “Construir la realidad” de Ken Gergen

¿Construir la realidad? El título del libro puede ya representar un cuestionamiento hacia nuestros paradigmas, pues, si lo hemos hecho de la manera común, existe lo que es; y eso que es tiene que ser estudiado y adoptado pues es “la realidad”. Ciertamente un razonamiento de éste tipo apuntaría a un legado moderno.

      En este libro, el psicólogo social Ken Gergen, uno de los representantes más destacados del Construccionismo Social (establece “una nueva concepción del “yo” […] este núcleo que da al individuo identidad y estabilidad se origina en las relaciones humanas […] todo comienza con lo social y la relación, más que con el individuo aislado.”), nos invita a revalorar nuestras creencias acerca de lo que entedemos por “realidad” y la manera en que llegamos a afirmarla o negarla.

      El legado moderno nos ha orillado a la definición y defensa de una personalidad establecida por los acontecimientos pasados de nuestra vida, pues responde a una manera de ver la vida caracterizada por una lógica causa-efecto (de ahí las frases aprendida como son “es que desde niño me diagnosticaron con déficit de atención entonces por eso no puedo poner atención”). Dice el autor: “las concepciones universalizadas de la verdad, la objetividad, la racionalidad, el progreso y los principios morales […] han servido para limitar el flujo generativo de las relaciones humanas, para limitar la naturaleza de nuestras expresiones y separar a aquellos que están autorizados a determinar nuestro futuro colectivo de aquellos otros que son reducidos al silencio”. Es decir, hemos aprendido a escuchar y reforzar aquello que la cultura de masas apoya, celebra y gestiona, y a censurar toda opinión que se desvie del curso “normal”, pues no forma parte de la realidad.

      En contraste, el posmodernismo es la deconstrucción de las esperanzas que la modernidad ha edificado sobre la racionalidad, la objetividad y el progreso. Dice Gergen: “El construccionismo social […] ha despojado de toda la gama de metáforas mecanicistas […] ha renunciado a las metáforas fisiológicas y biológicas liberándose al mismo tiempo de la orientación cognitiva que trataba el mundo social como un simple producto secundario de las mentes de los individuos.”

     Otro aspecto medular para Gergen es el lenguaje, mediante el cual nos comunicamos pero no por eso nuestras narrativas son un reflejo incuestionable de nuestra realidad pues, nuestros relatos no son más que “construcciones contingentes”, es decir, narraciones que pueden o no suceder, palabras y pensamientos que elegimos decir y mucho otros callar; es decir, aquello que yo decido comunicar a los otros por medio del lenguaje no necesariamente refleja el total de mi experiencia pues habrán infinidad de emociones, sentimientos, pensamientos, reflexiones y demás constructos que yo elija, simplemente, callar. Bajo una epistemología (la manera en que aprendemos lo que sabemos) constructivista, no estructuramos una realidad interna del otro sólo por escuchar sus narración, sino que nos centramos en los contextos relacionales y tratamos de explorar el significado de su discurso a la luz de su contexto, es decir, “por quién y con quién tiene sentido aquel discurso y, si es aceptado en el marco de tal o cual otra relación, qué se desprende tanto para quien lo sostiene como para quienes forman parte de su entorno”. En otras palanras, lo que pensamos y decimos depende del entorno social que apoya o censura lo que pensamos y decimos, y de esta manera vamos construyendo una realidad. Nuestra construcción puede ser mutable, en devenir, con un grado de incertidumbre y libertad; o podemos elegir la construcción de “castillos en el aire”, realidades anquilosadas que defenderemos a capa y espada.

     Somos herederos de una tradición de resolución de conflictos basada en la argumentación lógica. Esto es poco adecuado para captar nuestras divergencias contemporáneas, ya que los opositores que argumentan uno contra otro tratan de demostrar la superioridad de su punto de vista. Se parte del principio según el cual la lógica del adversario debe ser coherente y, si se da el caso de que surge la menor falla en su lógica, se pasa de inmediato a buscar el modo de destruirle. Comenta Gergen que dDebemos tratar de  inventar nuevas configuraciones dialógica, inspirándonos para ello en las experiencias que tenemos en la coordinación de diversas realidades: las posibilidades del diálogo.

     ¿Ponemos en duda lo que pensamos acerca de nosotros mismos? ¿Qué tiene que suceder en nuestra vida para poner en duda lo que somos? ¿Ponemos en duda lo que pensamos acerca del mundo, de los otros, de las cosas, de las ideologías? ¿Ponemos en duda quiénes somos en los diferentes contextos, con diferentes personas, ante diferentes problemáticas? ¿Son los otros de la manera que pienso que son? ¿Cómo soy visto por los demás, por Juanito, por Lolita, por Toñito, por los diferentes actores de mis interacciones sociales? ¿”Mi” realidad es sólo mía? Dice Gergen, “Conforme más en duda ponemos las afirmaciones tradicionales, más soltamos las amarras del “yo individual” y nos abandonamos al flujo continuo de la existencia relacional.” Es decir, en la medida en que sigamos construyendo un mundo centrado sólo en mi experiencia individual, éste resultará limitado, disminuido, frágil ante cualquier cuestionamiento, pues mis conslusiones acerca de lo que es la realidad son apenas la manera en que yo veo el mundo, pero no en como yo veo el mundo dadas mis relaciones sociales y con el mundo el mundo. Reina una red relacional infinita y caótica, impredecible y maravillosa.

      Gergen comenta: “No nos damos cuenta de que un “hecho” es sólo una “opinión” antes de vernos afectados por el descubrimiento de otro “hecho”, convincente y exactamente contrario al primero. Los dos hechos se presentan entonces en un marco más amplio que nos permite alterar o escoger. Al abandonar cualquier certeza moral y científica, nuestra construcción social extiende el campo de las elecciones posibles.” ¿Qué hechos “cargamos” como amuletos en nuestra vida? ¿Dónde aprendimos esos hechos? ¿Siguen siendo útiles? ¿Qué posibilidades han abierto mis amuletos? ¿Qué posibilidades han cerrado?

      Un libro interesante para ampliar nuestra visión de cómo construimos lo que llamamos realidad.

Índice:

  1. El “yo” en cuestión: ensamblajes y voces múltiples.
  2. Construccionismo social y comunicación terapéutica.
  3. Construcción social y práctica terapéutica.
  4. Las narraciones terapéuticas y su superación.
  5. Discurso sobre el déficit y debilitamiento cultural.
  6. La poética de la psicoterapia.
  7. Construcción social y nuevas parentalidades.
  8. La llegada de una confluencia creativa en la práctica.
  9. Posmodernismo, yo relacional y más allá.

Referencia: http://www.swarthmore.edu/academics/kenneth-j-gergen.xml

Video: ¿Qué es el construccionismo social?

Bibliografía: Gergen, Kenneth J. Construir la realidad (El futuro de la psicoterapia). Paidós. Barcelona. 2006.


2 respuestas a ““Construir la realidad” de Ken Gergen”

  1. muy bueno, todo lo que plantea ya lo dijo Humberto Maturana Romesin, el humano se da en el lenguaje y con esto puede pensar, sentir, conversar, crear y reflexionar, todo lo que existe existe en el lenguaje sin este no tendria sentido lo humano.

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