El arte de ser feliz por Schopenhauer (Regla #13)

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El arte de ser feliz por Schopenhauer (Regla #13)

“Cuando estamos alegres, no debemos pedirnos permiso para ello con la reflexión de si a todas luces tenemos motivo para estarlo.

(Véase Quartant [1826], § 108: <No hay nada que tenga una recompensa más segura que la alegría: porque en ella la recompensa y la acción son una misma cosa. [Nota: Quien está alegre, siempre tiene motivo para ello, a saber, justamente el de estar alegre]. Nada hay que pueda sustituir tan perfectamente como la alegría a cualquier otro bien. Cuando alguien es rico, joven, bello y famoso, hay que preguntarse si además es alegre para enjuiciar su felicidad; mas a la inversa, si es alegre, no importa si es joven, viejo, pobre o rico: es feliz. Por ello debemos abrir todas las puertas a la alegría, cuando sea que llegue. Porque nunca llega a deshora. En cambio, a menudo tenemos reparos en dejarla entrar, porque primero queremos considerar si realmente tenemos motivo para estar alegres o si eso no nos distrae de nuestras reflexiones serias y preocupaciones profundas. Lo que mejoramos con estas últimas es muy incierto, mientras que la alegría es la ganancia más segura; y puesto que sólo tiene valor para el presente, es el bien más elevado para aquellos seres cuya realidad tiene la forma de un presente indivisible entre dos tiempos infinitos. Si es así que la alegría es el bien que puede sustituir a todos los demás, mientras que ningún otro bien la puede sustituir a ella, por consiguiente deberíamos preferir la adquisición de este bien a la de cualquier otra cosa. Ahora bien, es cierto que no hay nada que contribuya menos a la alegría que las circunstancias externas de la fortuna y nada que la favorezca más que la salud. Por eso debemos dar preferencia a ésta ante todo lo demás y, en concreto, procurar conservar un alto grado de perfecta salud, cuya flor es la alegría. Su adquisición requiere evitar todos los excesos, también todas las emociones intensas o desagradables; también todos los grandes y constantes esfuerzos intelectuales, finalmente al menos dos horas de movimiento rápido al aire libre.>”” [Toda la cita es de Séneca, Epistulae ad Lucilium, XVII, 105]

Referencia: Arthur Schopenhauer, El arte de ser feliz: Explicado en cincuenta reglas para la vida, Ed. Franco Volpi, Tr. Ángela Ackermann Pilári. Barcelona: Herder, 4a edición, 2003. p. 48-49.

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