
“Encontramos nuestra propia alma en la calma y el frío del alba”.
Walt Whitman
El 19 de febrero del año 2025, Madrugada, en su tercera edición, regresó a puerto.
En ella se embarcaron ocho miembros. Buscó encarnar un viaje ─el de la vida─ mediante el encadenamiento de veintiún encuentros. Evocó un pasaje, que requirió de una asociación difícil, trabajosa e incierta, como una pequeña incursión en los dominios del agua
teniendo, por único testigo, el Cielo.
En el crepúsculo los peces se arriman a las costas, pero nuestra necesidad estaba más allá de ellas, más allá de la pesca de alimento material.
Ir a la Mar Infinita requirió de un bote con solvencia, una pequeña cavidad formada entre Cielo y Océano, tan solo unos pedazos de madera empalmados nos sostenían entre diversas fuerzas de tensión; su integridad acotada por límites entre la vida y la muerte;
el riesgo…
transpiraba por nuestros poros.
Madrugada, del lat. Matuta: forma de madre, la aurora, tempranera.
El alba…“la escisión”, la ruptura, la grieta que separa y une los contrarios: el día y la noche, la luz y la oscuridad, la claridad y la sombra, la confianza y el temor.
La Madrugada es la indeterminación y la ambivalencia.
Mater Matuta, diosa del amanecer, de los bebés recién nacidos, del mar y los puertos.
Esa diosa es Eos, la diosa alada del amanecer, la que lleva la luz a los mortales.
Eos, hermana de Helios (El Sol) y Selene (La Luna). Divinidad que sale de su hogar al borde del océano, que rodea el mundo para anunciar a su hermano. Diosa melancólica y bella; madre de los cuatro vientos así como del lucero del alba: Venus.
Con gracia celestial trae desde arriba para abajo la humedad rejuvenecedora; lo caído del cielo (como también lo hacen la lluvia y el rayo) son de carácter misterioso y fascinante.
Todo lo que desciende del cielo tiene carácter sagrado.
Agua sutil y pura asociada a la idea de la luz, el rocío, que alude a la capacidad de nuestra psique para refrescar y reanimar la personalidad desecada por las cosas inconscientes del alma. La iluminación de estos contenidos, como brillantes gotas de agua tenue, representa “la humedad que anuncia el regreso del alma”.
En relación a la noche y el amanecer, el rocío es: un portento, un suceso singular que por su extrañeza o novedad causa admiración o terror de intervención transpersonal
e iluminación espiritual.
Y así nosotros, las y los navegantes de esta última incursión, yendo por distintas corrientes, animados, desorientados, esperanzados en la posibilidad de un mundo mejor, el nuestro y el de los demás que nos acompañan y cobijan con su mirada afable y en ocasiones incauta.
Ocurrencias múltiples nos ocuparon, siendo la época actual y sus padecimientos culturales la justificación aventurarnos. Un mundo desencantado ─con su cosmovisión moderna─ del que deseamos rebelarnos mediante nuestros proyecto prometeicos.
¿Es posible volver a tocar la “visión primordial del mundo”, emular su confianza, su fe?
Cordillera del Himalayas. Águilas. Monos en el agua, durmiéndose. Eclipse. Templos Budistas. Gente dando servicio en templos, limpiando. Monjes orando. Yoguis rezando. Judíos en el muro de los lamentos. Danzante sufís. Las velas, los inciensos, el rezo.
EL FUEGO.
La ciudad llena de coches. Los sembradíos. Los templos “abandonados”. El Buda. Los cantos en grupo. Los volcanes, el fuego incandescente. Los grandes paisajes. La curvatura de la Tierra. La bóveda celeste. Monolito Uluru. Pinturas rupestres. Miradas. Danzas: trance. Comunidad. Cantos, danza. Ritmo. Cascadas.
EL AGUA.
Halcón. África. La tala de árboles con sierra eléctrica. La mirada decepcionada del amazónico. Las explosiones de la mina. Las ciudades de autoconstrucción. La niñez: alegría. “Así vivimos, así morimos”. Producción en serie. Monje que camina despacio, va rezando, tocando campana. Las ciudades, y sus coches. Producción en serie. La vida controlada, gestionada, optimizada. Gallineros. Danza Butho. Tiraderos. Pobreza. Los que viven en la calle. Los niños. La prostitución. La explotación sexual de menores. Cementerio de aviones. Pozos petroleros. Utilización de carbón mineral: hornos de fundición. Los campos de concentración. La banalidad del mal: la maldad burocratizada. Los regímenes. Los imperios. Las civilizaciones madre.
El Río Ganges… «que se mueve rápidamente». La purificación mediante el agua, lo femenino. La vida, la muerte, el nacimiento. Lo sagrado: el asombro y el terror. Eclipse: sol y luna: masculino y femenino. La mirada humana.
El Cosmos – Lo humano – La Tierra.
Lo Creativo – La semilla – Lo receptivo.
Cuando miras a tu alrededor y “nada perdura”,
ni las ideas, ni las personas, ni los amores y las cosas,
y “parece que todo es muerte allí afuera”.
Cuando “La vida, tal cual la conocías, ha dejado de existir pero,
aún así, parece que “nadie es capaz de asimilar lo que ha sobrevenido en su lugar”.
Cuando el abismo te abraza sin tregua,
y te hunde en su oscuridad sofocante
donde “sobrevivir [de] un día para el otro [cuesta] […] un enorme esfuerzo”
y te sientes sobreviviendo con lo indispensable.
Cuando no sepas cómo reaccionar ante “los hechos más habituales y,
[dado que] no sabes cómo actuar, tampoco te sientes capaz de pensar”.
Cuando estés confundida; cuando todo cambia a tu alrededor; cuando
“cada día se produce un nuevo cataclismo y las viejas creencias se transforman en
aire y vacío”.
Cuando la suerte haga poca diferencia en tu vida,
así como tampoco las actitudes ni tus creencias.
Cuando extrañes por sobre todas las cosas la imaginación
y no escuches más a la gente hablar de Dios…
…si eres buscador no te ilusiones con hacer descubrimientos maravillosos “a la vuelta de la esquina” como si fueran algo puesto ahí para ti. Ten cuidado de fijar los ojos más que en un lugar o la cabeza solo en una posición; es decir, duda de la firmeza de tus observaciones pues sino terminarás fraccionando la realidad,
quedándote sólo con un parte,
cayendo en el engaño de que la parte es el todo.
¡Cuidado! Si te habitúas a fraccionar
entonces puedes llegar a creer que nada está relacionado.
Pero si tienes la paciencia suficiente para mantenerte en el límite del aparente desorden,
es decir, aprender a pararte, con quietud, en la frontera entre el Caos y el Orden,
podrás intuir que “todo comienza a relacionarse otra vez”.
Pero no esperes relaciones magnánimas, esas han colapsado… por el momento.
Tienes que quedarte con lo pequeño ─con lo proximo─, con las migajas de lo que en otro momento fue entero.
Observar ese mundo donde, a simple vista, todo es igual:
la mota de tierra, la migaja de pan, la partícula de polvo.
Observa lo indistinto que queda de la desintegración de las cosas, de las ideas, de las personas, de los amores. Esos son “los fragmentos del mundo que no tienen sitio: la dimensión de lo esencial”.
No hay nada entero y haz de tener también cuidado de no hacerte de lo inservible: encuentra un punto medio.
Y tal vez lo más importante: “Todas las cosas se desmoronan, pero no todas las partes de esas cosas, al menos no al mismo tiempo”. “El asunto es fijar el blanco en esas pequeñas islas donde todo permanece intacto, imaginarlas unidad a otras islas iguales, éstas a otras y otras, hasta crear un nuevo archipiélago de materia.
Debes salvar lo salvable y aprender a ignorar el resto.
El truco consiste en hacerlo lo más rápidamente posible”.
Aprende a vivir en los islotes de aquellas cosas que tengan un sentido para ti,
sabiendo que tarde o temprano perderán vigencia para tu vida
pues las mareas crecen
y será momento de buscar un nuevo hogar.
Y si lo anterior no fuera suficiente, si te es difícil apresar el presente, ve a tu pasado.
A lo hermoso, lo que querías.
Haz el esfuerzo de apresar mediante el recuerdo;
lleva tus pensamientos “a los viejos tiempos en casa”,
de manera que los tengas contigo,
“atrapados” para cuando realmente los necesites.
De manera que puedas combatir el olvido de lo que en otro tiempo te importó.
Pero, sobre todas las cosas,
aprende a morir antes de morir
y entonces…
tu no morirás cuando mueras.
El Cocinero
MADRUGADA 2024 (III)
Testimonio
Madrugada ha sido un viaje desde la antigua Atenas hasta Corea del sur, pasando por mundos imaginarios en destrucción y reconstrucción. Fue la ocasión de reunirnos en torno a una fogata para ver lo que el fuego tiene que enseñar. Ha sido la oportunidad de escuchar mis encrucijadas descritas con las palabras de alguien más; una provocación para mirar más allá de mi rompecabezas. Madrugada me ha ayudado a contactar con los dilemas de la existencia para que, alumbrada por las experiencias de otrxs, encuentre mi propia verdad.
Tatiana
Para mí, Madrugada fue, es y será un festín para el alma, un espacio sagrado, un refugio íntimo donde confluyeron tres ideales que deseo encarnar en mi vida: la Belleza, la Verdad y la Bondad. Los tres presentes en este viaje.
La Belleza
Las lecturas y los materiales audiovisuales fueron un baile exquisito con la Belleza, una danza rítmica que me envolvió suavemente y con la que disfruté inmensamente. Cada autor, con su voz única, convirtió cada idea, cada párrafo, cada instante de lectura en un gozo profundo personal. Las provocaciones semanales me hicieron reflexionar, entender y también no entender; llorar pero también reír; sorprenderme y también confirmar. Tocaron la emoción haciéndome sentir cómo el corazón se encoge de tristeza, pero también se expande y se llena de amor e inspiración. Fueron la oportunidad de verme reflejada y también proyectada en nuevas dimensiones de mí misma. La Belleza, en su forma más pura.
La Verdad
Los encuentros con los madrugadores fueron momentos sagrados, el escenario donde la Verdad comenzó a asomarse, no como certeza, sino como todo un acto tras bambalinas que se revela detrás de cada conversación, detrás de cada mirada compartida, detrás de cada pregunta que queda flotando en el silencio y que invita a sumergirse en lo esencial. Mi Verdad personal se fue desplegando con sutileza en lo cotidiano, en lo aparentemente invisible, y hoy reconozco que es lo verdaderamente trascendente. Descubrí que la Verdad es una revelación constante en lo más simple.
La Bondad
Al caminar por Madrugada, la Bondad se reveló ante mí con una claridad luminosa. Por primera vez, la vi de frente y comprendí “No se trata de cuántos amigos tengo, sino de qué tan amistosa y bondadosa puedo llegar a SER”.
Un agradecimiento profundo GRACIAS, [Cocinero].
Por crear Madrugada.
Por la fineza y dedicación con la que elegiste cada provocación semanal.
Por la sabiduría de tu guía e inspiración.
Por la intención profunda de que Madrugada no sea un instante fugaz, sino un eco que trascienda el tiempo y el espacio.
GRACIAS, a mis queridos compañeros madrugadores
Por el regalo de su compañía en este viaje, por las preguntas sin respuesta, por los silencios y las complicidades que se crearon de alma a alma.
GRACIAS,
Porque Madrugada ha creado en mi alma una hermosa huella.
Laura
Decidí embarcarme por segunda vez en Madrugada. Lo hice con el deseo de descender nuevamente con consciencia a mis infiernos y regresar de ahí con la capacidad de ver lo que es, como es.
Ese fue mi trabajo y en él me encuentro y me encontraré por mucho tiempo más.
Está hermosa poesía Purépecha que a continuación comparto con ustedes, refleja de la manera más sencilla y auténtica lo encontrado en ésta mi travesía.
“En la vida ni se gana ni se pierde, ni se fracasa, ni se triunfa.
En la vida se aprende, se crece, se descubre; se escribe, se borra y se reescribe otra vez; se hila, se deshila y se vuelve a hilar.
El día que comprendí que lo único que me voy a llevar es lo que vivo, empecé a vivir lo que me quiero llevar”.
Gracias a todas y todos por compartir ésta travesía.
[Cocinero], gracias siempre.
Guadalupe
Al cocinero que con mucho afán y esmero se propuso armar las recetas para que el alma desgustara: gracias.
Al ietromante que con confianza y paciencia consiguió acompañar al grupo de madrugantes a la otra orilla: gracias.
Al madrugador que con su acción y reflexión nos mostró el camino de observar lo próximo como portal de la conciencia: gracias.
Madrugada, un espacio que se va y un tiempo que se queda.
Como seminario de reflexión e iluminación de la conciencia, Madrugada dejó un espacio construido colectivamente para la lectura de textos clásicos, novela y hasta poesía, así como el análisis de productos culturales: documentales, películas y canciones, un lugar para observar en conjunto la belleza y la verdad, que al concluir deja este espacio para el trabajo personal. Al irse Madrugada como espacio reflexivo, nos deja el tiempo de lo presente, porque es en el momento actual, en la acción cotidiana y próxima que se aparece la oportunidad para la ampliación de la conciencia. Estar de madrugante o madrugador para librar el nihilismo paralizante de la época.
A las y los madrugantes de este ciclo, gracias.
En la sociedad contemporánea Dios ha muerto. Frente al desamparo existencial que deja la falta de un destino divino que oriente el curso de la vida; contra el nihilismo actual del pensamiento colectivo que tiende a la inmovilización por falta de sentido se erige la acción como elemento estratégico para la transformación del mundo, en la dimensión de lo próximo, Nitzche con su filosofía nos brinda una estrategia para aprovechar este dimensión, como un espacio privilegiado de la toma de conciencia, para orientar la elección y actuar en consonancia con valores propios, que podrían ser como aquellos propuestos por la cultura helénica: la belleza, la verdad y la justicia.
La travesía en horario de Madrugada por El país de la últimas cosas permitió responder a la provocación para revisar mi red de compromisos prácticos –qué creo, qué acepto, qué pienso– por contraste con los grupos de corredores, saltadores y traperos que sobreviven en un escenario distópico e individualista, en el que cualquier parecido con nuestra época contemporánea es mera coincidencia… Este proceso da como resultado la cocción de una pócima individual para mejor-vivir en esta realidad consumista, atomizada y alejada del espíritu.
Los motivos que me empujaron a Madrugada fueron mis intereses por los estudios críticos de la masculinidad, los ejercicios de violencia y mi confianza en el trabajo corporal. El recorrido de Madrugada me abrió la posibilidad de trabajar en la dimensión de lo próximo, en dónde las acciones concretas posibilitan un horizonte de sentido transcendental a partir de pequeñas acciones cotidianas que permiten la transformación de la realidad contemporánea, al menos, en mis entornos cercanos.
Atender a mis ejercicios de violencia. Sentir la vergüenza. Mostrar arrepentimiento. Frente a ello, actuar de manera diaria y constante en la procuración del buen trato.
El resultado, la cocción de una pócima de mejor-vivir, para restablecer el vínculo con lo divino, para nutrir al alma y al daimon; quizás como consulta al oráculo sobre un proyecto de vida, tal vez como intuición de un lugar de la conciencia presente. Madrugada.
Ernesto
Embarcarme al llamado de Madrugada ha sido para mí la experiencia de navegar al filo de la claridad y la oscuridad y en ésta travesía compartir nuestras historias, cocinar nuestras lecturas para descubrir las argucias de la vida cotidiana, de la vida diaria y tener la capacidad de distinguir la diferencia entre la luz y la sombra, la urgencia y la calma, descubrir el tesoro de no hacer nada para poder vislumbrar un océano distinto, dónde se abren las puertas de nuevas dimensiones para timonear a la otra orilla, acompañado de una tripulación legendaria que se embarca para encallar en la consciencia .
Mixpetzoani… el explorador.
Madrugada ha sido un espejo para mi alma, espíritu e intelecto. Un autodescubrimiento constante incluso en áreas que había guardado en lo más profundo de mi historia. Un reto personal de darme un espacio en medio de todo lo cotidiano y las responsabilidades como padre, esposo y profesionista. Sumergirme en temas que nunca hubiera imaginado. Leer a autores lejos de mi alcance racional. Por momentos me preguntaba si sería capaz de entender tanta profundidad y aunque en ocasiones no pude cumplir con las lecturas y asignaciones, algo dentro de mi conectaba y comprendía. También en ocasiones a pesar de haber leído y estudiado las lecturas me sentía confundido. Creo de corazón que me llevo también un pedacito de cada uno de los que estuvimos durante 5 meses conectándonos cada miércoles. Admiro su dedicación, inteligencia, pero sobre todo, su hermosa humanidad. Y que decir de nuestro Cocinero. Respetuoso del proceso individual de cada uno. Siempre amable, dando lo mejor, compartiendo aún lo íntimo, rompiendo estructuras, provocativo en todos los niveles. Gracias por este tiempo. Me voy lleno, listo para sembrar lo que adquirí, en el momento que deba ser. Hasta pronto Madrugada.
Iván
… [Silencio]
Gloria


