Breve lectura a la filosofía de Leibniz

Breve lectura a la filosofía de Leibniz

Breve lectura a la filosofía de Leibniz

Leibniz desarrolló, con rigor lógico, el racionalismo cartesiano hasta convertirlo en idealismo, donde lo verdaderamente existente es el individuo o la “Mónada”, incluídos en ésta desde los más sencillos seres vivos, hasta los animales y el hombre, pasando por las plantas. Entiende el mundo físico como un fenómeno derivado. En la Monadología, Leibniz resume su metafísica de la sustancia. Para Leibniz, las verdades de razón radican en el reino de las ideas: son Platón (ideas) y Aristóteles (razón) juntos.

Las Mónadas de Leibniz

Con el concepto de Mónada, Leibniz aborda la problemática suscitada por Descartes a partir de su definición de substancia. En ella contiene toda su teoría del ser y del espíritu. La vía que condujo a la mónada puede resumirse en lo siguiente: el cuerpo es extensión, dijo Descartes, “algo quieto”1; al filósofo galo le era ajena la idea de fuerza pues no podía traducirlo a conceptos geométricos; era entonces algo obscuro y confuso para él; en Descartes se aprisiona en el hombre el núcleo de la verdad inicial, reduciendo al hombre a su espíritu; el hombre es pensamiento, donde “éste es la única fuente segura”2 de aquello que piensa.

¿Con qué filósofos está dialogando Leibniz?

John Locke, por su parte, queriendo tocar el cuerpo físico y no quedarse con lo puramente matemático, añade la impenetrabilidad (solidez). Sin embargo, a diferencia de Locke, que no valida la posibilidad de las ideas inhatas, Leibniz considera que el filósofo inglés erra al no reconocer el principio de verdad necesaria.

Por otra parte, Leibniz argumenta que la realidad es todavía algo más: es actividad, es acción, es fuerza. A diferencia de Descartes, para él la realidad es “un movimiento [y no] un simple cambio de posición, sino algo real, producido por una fuerza”3. De ahí su definición: “la substancia es un ente capaz de la acción”4. El concepto de fuerza (vis, impetus, conatus) es lo fundamental de la física y de la metafísica de Leibniz. Ahora no es una física de la extensión sino de la energía, no geométrica sino física. Leibniz tiene que llegar a una nueva idea de la sustancia. Para él, a diferencia de Descartes, mente y materia forman parte de la Mónada y no están separadas.

Leibniz se propone “reajustar el sistema de la razón y superar sus divergencias”5. Para él las contradicciones o la falta de unanimidad son incomprensibles dentro de un sistema del racionalismo. La razón es apta para poder explicarlo todo satisfactoriamente. Da la espalda al empirismo y construye un universo que está rigurosamente relacionado de manera lógica. Dice al respecto que:

“[…] cuando se espera que amanecerá un nuevo día, se actúa en Empírico, porque esto ha ocurrido siempre así hasta ahora. Sólo el Astrónomo es el que lo juzga por razón” (§28).

Todo en este universo tiene explicación, y todo hace referencia a la Mónada Originaria, y dice el filósofo que “[c]ada porción de materia se puede dividir en infinitas partes, y cada una de esas infinitesimales partes contienen en sí el movimiento, siendo así que “cada porción de materia pudiera expresar todo el universo” (§65). Acerca de la repetición de los mundos, en cada parte de las criaturas, explica que el movimiento es continuo, que el todo tiene un orden en cada una de sus partes (§66-71), “[p]orque todos los cuerpos están en un flujo perpetuo como los ríos; y las partes entran y salen en ellos continuamente” (§71). Sloterdijk apunta como para la filosofía de Leibniz “el concepto de perspectiva”6 juega un papel fundamental.

Leibniz no realizará un examen de la realidad que se intenta explicar sino de “las distintas probabilidades que nuestros conceptos en sí mismos tienen para forjar una solución”7. Las soluciones anteriores fueron: el accidentalismo cartesiano, el panteísmo spinoziano o el ocasionalismo de Deux ex machine.

La estructura metafísica del mundo es para Leibniz la de las Mónadas, que no son materiales y sus movimientos son internos, psíquicos. Mónada8 quiere decir unidad. Las sustancias simples, sin partes; son los elementos de las cosas (que son compuestas y no simples). Átomos, indivisibles e inextensas, pues no se pueden dividir. La Mónada es por creación y deja de ser por aniquilamiento. Cambian de un modo continuo, pero este cambio no es extrínseco, sino el despliegue de sus posibilidades internas. Cada Mónada refleja el universo de un modo propio. No todas reflejan lo mismo, tienen diferentes grados de claridad. Todo lo que acontece a la Mónada brota de su mismo ser, de sus internas posibilidades, sin intervención exterior.

Referencias

1 Julián Marías, Historia de la Filosofía. Madrid: Revista de Occidente, 24a edición, 1972. p. 230

2 Gottfried Leibniz, Monadología, Tr. Manuel Fuentes Benot. Buenos Aires: Aguilar, 5a impresión, 1972. Manuel Fuentes Benot, p. 10

3 Julián Marías, p. 230

4 Johannes Hirschberger, Historia de la Filosofía, Tr. Luis Martínez Gómez. Barcelona: Herder, 15a edición, 2000. p.78

5 Manuel Fuentes Benot, p. 11

6 Peter Sloterdijk, Temperamentos filosóficos: De Platón a Foucault, Tr. Jorge Seca. Barcelona: Siruela, 1a edición, 2010.

7 Manuel Fuentes Benot, p. 11

8 Gottfried Leibniz, varios parágrafos. Compuesto = suma de simples (mónadas) Mónadas = no tienen partes, no divisibles, no figura, no extensión. No comienzan naturalmente pues no hay composición en ellas. Comienzan por creación, terminan por aniquilación (§6), no hay proceso de composición y descomposición. No pueden ser cambiadas o alteradas en su interior. “Las Mónadas no tienen ventanas” (§7), es decir, no se entra ni sale de ellas. Tampoco ninguna Mónada puede incidir en otra ni ninguna recibir ser influenciada por algo externo (§7). ¿Cualidades? Sí, son las que permiten ver el cambio en las cosas. Permiten distinguir también una Mónada de otra. No son cuantitativas sino cualitativas. Son unidades de fuerza y no de extensión (§materia, división, figura). Ninguna Mónada es igual a otra (§9). En cambio continuo (§10), un cambio natural que viene de un principio interno, nunca externo (§11). Hay que saber lo que “un detalle de lo que cambia”, “la especificación y la variedad de las substancias simples” (§12). Pluralidad de afecciones y relaciones, multitud en la unidad o en lo simple, nunca partes en ella (§13). Mónada = entelequia, tienen en sí mismas cierta perfección, son suficientes, fuentes de acción interna, autómatas incorpóreas (§18). Alma es percepción y apetitos, se acompaña de la memoria; Mónadas no tienen sentimiento (§19).

Por Gilberto Santaolalla

Ciudad de México (1977). Psicoterapeuta con 11 años de práctica. Maestro en Filosofía. Esposo y padre. Entusiasta de la filosofía, la escritura creativa, la carpintería, los oráculos y la fotografía. Aprendiz del fuego.

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