Apuntes sobre la amistad (D)

(William Herbert Allen, Friendship, 1888-1943); Hampshire County Council’s Fine Art Collection

4. La amistad por interés y por placer

Aristóteles continua desarrollando la sección anterior. Las amistades pueden clasificarse dependiendo de la causa: principal, interés (utilidad) o placer. En el interés cada quien obtiene del otro “lo mismo o semejantes bienes”; si las partes reciben en igual proporción dura más la amistad. Si además es por placer, hay también una reciprocidad en el ser agradable el uno al otro. Se puede o no compartir el placer por algo; si es así entonces hay diversión.

Los amantes no comparten el placer que les tiene ahí sino que, como dice el filósofo, uno de los individuos encuentra placer en mirar, por ejemplo, mientras que el otro lo puede encontrar en ser mirado. Entre los amantes se da que la juventud se acaba (ya no me gusta lo que veo / ya no me siento mirado) y esto puede poner fin a la amistad (si es que hemos estado ahí sólo por el placer)… o no, si ambos aprecian el carácter del uno y del otro siempre que esto se verifique mediante el “trato”, es decir, supongo, que de hecho (de facto) se dé, no que sean sólo impresiones o buenos deseos. Pero si lo que uno ha puesto en sus relaciones amorosas es más la utilidad que “lo agradable”, éstas suelen durar poco una vez que el propio provecho que a uno lo tenía ahí decae.

Todo lo anterior puede ser del dominio de los hombres (y mujeres) buenos y malos. ¿Cómo se distinguen? El malo no se complace en sí mismo sino que siempre busca algún provecho en su hacer con el otro, mientras que el/la bueno(a) son amigos por sí mismos.

Puede interesarte  DICKENS (Tiempos difíciles, 1854)

Al construir una amistad entre hombres y mujeres <<buenos>> la confianza nos blinda de las calumnias pues, de esa manera, “no es fácil creer lo que alguien diga sobre un amigo que ha sido puesto a prueba por uno mismo durante mucho tiempos”. Confiamos en que el otro no nos quiere hacer daño intencionadamente. Por eso en la sección tres Aristóteles condiciona la buena amistad a “«antes haber consumido juntos mucha sal»”: el alimento, la convivencia, los días con sus noches.

De manera que para Aristóteles existen dos tipo de amistad: primaria y por accidente. Mientras que las segundas requieren la semejanza de los individuos (en cuanto a placer o utilidad del que sacan provecho) la primera se caracteriza por ser un encuentro en el que, si he entendido bien, se es amigo sin más y se es “bueno en cuanto bueno”, es decir, estamos aquí siendo los que somos, y somos afines en que somos buenos, a entender, desinteresados de la utilidad o el placer.

Para mi amigo Rodrigo A.

Referencia:

Aristóteles, Ética nicomáquea (VIII, Sobre la amistad), Tr. Julio Pallí Bonet. Barcelona: Gredos, 2014.

Puede interesarte  HUXLEY (Las puertas de la percepción, 1954)
,

Agenda una cita