“Amos de los sueños”, de Peter Kingsley

Oulis hijo de Euxinus ciudadano de Elea sanador phôlarchos en el año 379”.

Oulis hijo de Ariston sanador phôlarchos en el año 280”.

Oulis hijo de Hyeronimus sanador phôlarchos en el año 446”.

Las tres inscripciones mencionan una palabra que no se ha encontrado en ningún otro lugar del mundo mas que en Elea: phôlarchos. Phôleos y archos. Archos significa «el que dirige».

Phôleos, es la guarida en donde se esconden los animales, un cubil, un lugar en el que se “quedan agazapados, quietos, casi sin respirar”. Caverna. Desde la perspectiva de los seres humano, “«guaridas» donde se desarrolla actividad humana”. Derivaciones son phôleia y phôleuein, que significan “«encontrarse en un estado de muerte aparente»”. Se dice de una mujer, dice Kingsley, que sólo mediante su ligera respiración es que se podía afirmar que vivía, pues yacía en el piso en un “estado de hibernación” que podía durar meses.

De manera que phôlarchos significa “encargados de la guarida, de un lugar de muerte aparente. Eran sanadores. ¿Cómo curaban? Mediante la “muerte aparente”: incubación.

Dice Kingsley al respecto: “Incubar es, simplemente, yacer en un lugar. Pero la palabra tenía un significado muy especial. Antes de que se creara lo que ahora se conoce como medicina «racional» en Occidente, la curación estaba siempre con lo divino. Si la gente estaba enferma, era normal ir a los santuarios de los dioses o de los grandes seres que antes habían sido humanos pero ahora eran algo más: los héroes y heroínas. Y acostarse allí.” (p.79)

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Desglosaré el proceso que Kingsley describe, apoyado de la narración de Estrabón (63 a.c.) que se indica en color azul.

  1. El enfermo se disponía (acostado) en un recinto cerrado (templo o caverna [caronium o entrada al inframundo, dedicados a los dioses del inframundo: Hades y Perséfone, quienes los griegos preferían llamar por su sobrenombre por tratarse de divinidades de los infiernos]) a semejanza de los animales que incuban. Plotinum, la entrada a los infernos.
  2. Dormía y soñaba o en un estado entre los dos, de manera que tenía una visión.
  3. La visión era resultado de la incubación.
  4. “Algunas veces la visión o el sueño lo enfrentaba con el dios, la diosa o el héroe, y así se producía la curación”.
  5. “Sueños que toman muy en serio”.
  6. “Lo importante era no hacer nada”.
  7. El momento culminante se producía cuando el enfermo dejaba de luchar, en que no hacía ningún esfuerzo sino que aceptaba y se rendía a su condición.
  8. Acostado, no comía ni bebía, no se movía tampoco (quietud: hêsychia). Esto por varios días seguidos, “como animales en su guarida (phôleos)”.
  9. “Y se aguardaba a que la curación llegara de otro lugar, de otro nivel de conciencia y existencia”.
  10. El enfermo no estaba solo.
  11. Los encargados del lugar (templo o caverna) lo acompañaban.
  12. Estos encargados eran sacerdotes “que comprendían el funcionamiento del proceso y sabían supervisarlo, que sabían cómo ayudar al yaciente a comprender lo que necesitaba saber sin que ello interfiriera en el proceso mismo”. “Y estos sacerdotes se acuestan y duermen en la cueva para el bien de los enfermos, y luego les prescriben tratamientos basados en los sueños que reciben”. “Los sacerdotes son quienes invocan el poder sanador de los dioses”. Los enfermos confían en que los sacerdotes “desempeñan el papel de guías y consejeros y los introduzcan en los misterios”.
  13. No hacían retórica; tampoco persuadían al enfermo.
  14. “Para cualquier otra persona el lugar es un territorio prohibido y mortal”.
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Referencia:

Peter Kingsley, En los oscuros lugares del saber, Tr. Carmen Francí. Girona: Atalanta, 1a edición, 2010.

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