Nuestra enfermedad: rendimiento

sn (sa), Jean Michel Basquiat

Nuestra enfermedad: rendimiento

¿Cómo describir la enfermedad? Para Sáez Rueda, “[s]i la vida es potencia, la enfermedad es la vida como im-potencia”[1], de manera que esta “no es lo contrario de la salud […], sino la vida aconteciendo en su impropiedad […] una ficcionalización de sí[2]. Esto ocasiona que vivamos en un como si, es decir, en un engaño hacia nosotros, donde Continuar leyendo “Nuestra enfermedad: rendimiento”

Nuestro malestar contemporáneo: fatiga

Quiet (2010’s), Tom Bennett

Nuestro malestar contemporáneo: fatiga

Charles Taylor entiende por malestar “aquellos rasgos de nuestra cultura y nuestra sociedad contemporáneas que la gente experimenta como pérdida o declive, aun a medida que se «desarrolla» nuestra civilización”.[1] Es una experiencia cultural, es decir, un aminoramiento que se da bajo un contexto específico (y sus criterios de interpretación específicos de esa cultura) que, irónicamente, promueve lo contrario: la acumulación de bienestar mediante Continuar leyendo “Nuestro malestar contemporáneo: fatiga”

SVENDSEN (Filosofía del tedio, 1999)

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“[…] son los límites los que hacen que las cosas sean importantes. Según apunta E.M. Cioran: «Sólo podemos concebir la eternidad eliminando todo lo perecedero, todo lo que cuenta para nosotros». Si fuéramos inmortales, la existencia Continuar leyendo “SVENDSEN (Filosofía del tedio, 1999)”

Angustia Existencial, por Paul Tillich (4/4)

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La vida humana puede ser interpretada como un continuo intento de evitar la desesperación, siéndonos gran parte de las veces un ensayo exitoso. Pero existen situaciones extremas en las que interpretamos nuestra existencia de otra manera. Los tres tipos de angustia vistos (óntico, moral y espiritual) “requieren” un acto de coraje que nos impulsa a la búsqueda de lo trascendente.

Nuestra ansiedad tiende a convertirse en miedo de manera, procurando un objeto con el que el coraje pueda lidiar. El coraje no Continuar leyendo “Angustia Existencial, por Paul Tillich (4/4)”

AUSTER (El país de las últimas cosas, 1994)

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“Tal vez el mayor problema sea que la vida, tal como la conocíamos, ha dejado de existir pero, aun así, nadie es capaz de asimilar lo que ha sobrevenido en su lugar. A aquellos de nosotros que nacimos en otro lugar, o que tenemos la edad suficiente como para recordar un mundo distinto de éste, el mero hecho de sobrevivir de un día para el otro nos cuesta un enorme esfuerzo. No me refiero sólo a la miseria, sino a que ya no sabemos cómo reaccionar ante los hecho más habituales y, como no sabemos cómo actuar, tampoco nos sentimos capaces de pensar. En nuestras mentes reina la confusión; todo cambia a nuestro alrededor, cada día se produce un nuevo cataclismo y las viejas creencias se transforman en aire y vacío. He aquí el dilema, por un lado queremos sobrevivir, adaptarnos, aceptar las cosas tal cual están; pero, por otro lado, llegar a esto implica destruir toda a aquellas  cosas que alguna vez nos hicieron sentir humanos. ¿Entiendes lo que quiero decir? Para vivir, es necesario morir, por eso tanta gente se rinde, porque sabe que no importa cuán duramente pelee, siempre acabará perdiendo y, entonces, ya no tiene sentido la lucha.” AUSTER (El país de las últimas cosas, 1994)

LÉVINAS (Entre nosotros, 1993)

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“[…] La muerte de otro hombre me acusa y me cuestiona como si yo merced a mi eventual indiferencia, me convirtiese en cómplice de esa muerte invisible para el otro que está expuesto a ella; y como si, incluso antes de ser invocado en cuanto tal, tuviese que responder a esa muerte de otro, como si estuviese obligado a no dejar al otro en su soledad mortal. Y ahí, precisamente en esa apelación a mi responsabilidad respecto del rostro que me señala, que me llama, que me reclama, en ese cuestionamiento, el otro es mi prójimo […] La muerte tiene sentido en la concreción de lo que para mi es el abandono imposible del otro a su soledad, en la prohibición de este abandono que se dirige a mí. Su sentido comienza en lo interhumano. La muerte cobra sentido ante todo en la proximidad misma de otro hombre o en la sociedad, del mismo modo que el mandamiento merced del cual Dios adviene a mi como idea adquiere sentido para mí a partir del rostro del otro.” LÉVINAS (Entre nosotros, 1993)

CAMUS (El mito de Sísifo, 1942)

CAMUS (El mito de Sísifo, 1942)

“…El mundo proporciona siempre la misma suma de experiencias a dos hombres que vivan el mismo número de años. A nosotros atañe tener conciencia de ellas. Sentir la propia vida, la rebelión, la libertad, y lo más posible, es vivir lo más posible. Allá donde reina la lucidez la escala de valores resulta inútil. Seamos aún más simplistas. Digamos que el único obstáculo, el único «lucro cesante» lo constituye la muerte prematura.  EL universo sugerido aquí no vive sino por oposición a esa constante excepción que es la muerte. Y por ello ninguna profundidad, ninguna emoción, ninguna pasión y ningún sacrificio podrían igualar a los ojos del hombre absurdo (aunque así lo deseara) una vida consciente de cuarenta años y una lucidez que abarcase sesenta años. La locura y la muerte son sus aspectos irremediables. El hombre no elige. Lo absurdo y el acrecentamiento de vida que éste entraña no dependen, pues, de la voluntad del hombre, sino de su contrario, que es la muerte.” CAMUS (El mito de Sísifo, 1942)